Solo el 30% de españoles tiene intención de comprar un móvil compatible con 5G frente al 70% de chinos.

China se ha convertido en el epicentro global de los smartphones. Tres de cada cuatro móviles en el mundo ya se fabrican allí, según el informe The future of devices publicado este martes en el marco del CES por GSMA Intelligence (la división de investigación de la GSMA, la asociación de operadores de telecomunicaciones). Además, el país asiático cada vez tiene un mayor número de consumidores: alrededor del 30% de smartphones a nivel global se venden en su mercado.

Tim Hatt, jefe de investigación de GSMA Intelligence, asegura que “China ha acumulado un nivel de influencia descomunal en el mundo de los dispositivos de consumo, incluso en comparación con su gran población, que supone un 20% del total mundial”. Los fabricantes de este país, según sostiene, se han beneficiado de una creciente participación de compañías externas como Apple que eligen ubicar una parte o la totalidad de su cadena de suministro en China para aprovechar las economías de escala.

“Esperamos que esta tendencia se acelere con los dispositivos 5G teniendo en cuenta la próxima reducción de los costes de diferentes componentes de los smartphones. Esto ejercerá una mayor presión competitiva en fábricas de Estados Unidos, diferentes partes de Europa e incluso India”, afirma.

Hasta ahora, la estrategia de los fabricantes chinos en el mercado europeo y estadounidense ha sido apostar por bajos precios para sus terminales. Pero esta tendencia, según el informe, está cambiando. Gigantes tecnológicos como Huawei y Xiaomi buscan ahora competir con otras compañías como Apple o Samsung y liderar la carrera del 5G no solo fijándose en el precio. Su táctica pasa por dotar de mejores prestaciones a sus terminales.

Los datos de la investigación del informe provienen de una encuesta global realizada a más de 38.000 usuarios de 36 países y análisis secundarios de datos provenientes de diferentes empresas. De acuerdo con el mismo, las ventas de smartphones han caído en los dos últimos años debido a la saturación del mercado, la falta de innovación y los bajos ingresos de los usuarios.

Pero, según GSMA Intelligence, con la llegada del 5G hay esperanza de que se produzca una revitalización del sector. Los usuarios de China, Corea del Sur y diferentes países de Oriente Medio es muy probable que apuesten por smartphones compatibles con esta tecnología. De hecho, casi el 50% de los consumidores chinos dice que obtendrá un teléfono 5G tan pronto como esté disponible. Otro 20% reconoce que también comprará un smartphone de este tipo, pero no sabe cuándo lo hará. Teniendo en cuenta la población de China, esto supone que el país asiático superaría a cualquier otro país en los primeros años de adopción de esta tecnología.

Por el contrario, en Estados Unidos, Europa y Australia, los usuarios no tienen tan claro que necesiten un móvil de este tipo. En España solo tres de cada 10 personas afirman tener intención de comprar un terminal con estas características.

¿Por qué los usuarios en China o Corea del Sur están más interesados en comprar un teléfono compatible con 5G que los europeos o estadounidenses? El informe achaca este interés entre la población China a las campañas de márketing de los operadores móviles y a la voluntad política de que el país sea visto como líder mundial del 5G.

Para Hatt, existen además otras razones. Tanto China como Corea del Sur tienen usuarios que conocen bien la tecnología y operadores comprometidos a extender la cobertura de red 5G a ciudades altamente pobladas en los primeros dos años de servicio. “Además, en China los precios de los móviles están disminuyendo más rápido de lo que inicialmente se esperaba, lo que debería aumentar la adopción entre los consumidores marginales —aquellos que quieren 5G pero no pagar un alto precio por ello—”, añade.

La mayoría de encuestados considera que la principal ventaja del 5G es una mayor velocidad. También esperan una mejor cobertura, mejoras en nuevos servicios y poder conectar nuevos dispositivos. Mientras que la mitad pagaría por tener velocidades más rápidas, solo el 15% lo haría por nuevos servicios.

Por: Isabel Rubio

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