Son compactas y sus diseños ilimitados, pero en su interior guardan más que nuestra información.

Todos las conocemos. Estos pequeños dispositivos que utilizan memoria flash para guardar información desplazaron a los disquetes y a los discos compactos en el transporte y manejo personal de datos, con la ventaja de que son resistentes a rayaduras, el polvo y algunos hasta el agua.

Los hay desde 1 a 256 gigas (los prototipos alcanzan los mil), con un sinfín de diseños. Las primeras unidades flash fueron fabricadas en 1998 por la empresa israelí M-Systems bajo la marca Disgo en tamaños de 8, 16, 32 y 64 megas, hasta los 256, y funcionaban con baterías. Después fabricantes asiáticos harían unidades más baratas.

Por una parte eran inmunes a las interferencias electromagnéticas que afectaban a los disquetes, y por otra no se rallaban con los arañazos como les pasaba a los CDs. Además, mientras los clásicos disquetes de 3,5 pulgadas tenían apenas 1,44 MB de memoria, los primeros USB se lanzaron con capacidades de 8 MB.

A principios de ese 2000 la empresa de Singapur Trek 2000 International se convirtió en la primera en comercializar una de estas unidades, la cual llevaba el nombre de «ThumbDrive».

El ThumbDrive original fue desarrollado en un año, y tenía una impresionante capacidad de 8 megabytes, algo más de cuatro veces los 1,44 megas que ofrecían los disquetes.

¿Quieres conocer el interesante proceso de fabricación de estos dispositivos periféricos? Observa este video producido en la planta de manufactura Kingston:

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí