Este tipo de basura no para de crecer. Se ha convertido en un auténtico problema pero, ¿sabemos cómo deshacernos adecuadamente de ella?

Si estás a punto de tirar a la basura algo que solías enchufar o encender, es posible que estés tratando con desechos electrónicos. ¿Qué incluye la basura electrónica? Dispositivos electrónicos que ya no queremos o que han llegado al final de su vida útil. Desde frigoríficos hasta teléfonos inteligentes y baterías usadas, los desechos electrónicos se acumulan en nuestros hogares y en nuestros vertederos.

¿Por qué no podemos tirar la basura electrónica al contenedor habitual?

Los desechos electrónicos son materiales peligrosos. Con el tiempo, la electrónica de los mismos puede filtrar elementos tóxicos, como el mercurio y el plomo, que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente y los humanos.

No es un problema baladí, pues muchos televisores, lavadoras, teléfonos móviles, ordenadores… que suman más de 46 millones de toneladas de residuos electrónicos, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones con datos de 2016, solo el 20% se recicla.

¿Qué podemos hacer entonces?


Por un lado, podemos  donar los productos electrónicos que ya no queremos para reutilizarlos o reciclarlos en sitios administrados de manera segura ayuda a controlar todos los posibles peligros. El reciclaje también es otra opción que permite recuperar recursos seguros como plásticos reciclables e incluso oro, cobre o platino. Para poner las ideas en orden. Podemos:

  • Reutilizar los productos que sigan funcionando

Y es que el hecho de que no utilicemos un dispositivo no significa que este no tenga uso. Imaginemos que nos acaban de dar un nuevo móvil en el trabajo y que, ya contábamos con uno. ¿Qué hacer en ese caso? No es necesario tirar el antiguo únicamente porque sea de una generación anterior. En este caso, podríamos donarlo a plataformas sociales como TeloReciclo. Si no deseas donarlo, también puedes optar por venderlo en una plataforma de segunda mano, como Vibbo o Wallapop y recuperar algo de lo invertido.

  • Reacondicionar los dispositivos que tengan algún defecto

Cada vez es más común que la pantalla del móvil acabe rota o con algún rasguño. Evita la primera acción impulsiva, que sería tirarlo y comprar uno nuevo. Es muy sencillo acudir al servicio técnico móvil y que nos sustituyan la pantalla por una nueva y reluciente, a estrenar. Y el smartphone estará como nuevo. Lo mismo sucede con una torre de ordenador y su correspondiente hardware o incluso con teclados o ratones. Recordemos que los productos electrónicos están hechos de distintos componentes a los que podemos ponerles piezas nuevas y si se ha estropeado una parte, el resto estará en perfecto estado. No hay por qué tirar el todo por la parte.

  • Reciclar la basura electrónica llevándola a un punto limpio

Si finalmente no hay nada que arreglar o nada que hacer con un dispositivo en cuestión o prefieres directamente comprar uno nuevo, te recomendamos reciclarlo. Pero adecuadamente. El contenedor de basura orgánica o incluso el de plástico no están destinados a los componentes electrónicos. Puedes optar por llevar el dispositivo a un punto limpio de tu localidad. ¿Dónde se encuentran? La web de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) tiene un apartado destinado a localizar los puntos limpios de nuestras  ciudades españolas mediante un buscador. También puedes entregar el dispositivo en el lugar al que vayas a comprar el nuevo, pues los establecimientos de este tipo tienen obligación de recoger la basura electrónica si realizamos una compra parecida. De hecho, existen algunas campañas de recogida de basura electrónica a cambio de interesantes descuentos por la compra de nuevos dispositivos.

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