revistagq.com

Gracias a la tecnología, el fútbol contará con una serie de herramientas que multiplicarán la emoción de cada jugada.

Con cámaras especiales, sensores, gafas de realidad virtual o sistemas de rastreo, los espectadores podrán vivir en primera persona este deporte.

Dile adiós al fútbol moderno y hola al fútbol del futuro.

ElWorld Football Summit es una conferencia bianual donde los profesionales, gestores y empresas del deporte rey se reúnen para ver de donde viene y a donde va este mundo. Creado en 2016, el próximo 29 de abril tiene su primera edición fuera de España, concretamente en Kuala Lumpur, Malasia, de un evento que aspira a convertirse en el foto de Davos del balompíe. Y para preparar esta edición, acaban de sacar su documento de ‘The future of fooball industry. The vision to 2020’.

Uno de los objetivos de la organización es imaginar y moldear el futuro del fútbol y, para ello, realizaron una encuesta entre los miembros de su mesa directiva y algunos de sus colaboradores. Para hacernos una idea, esta muestra incluye a empresarios y trabajadores de instituciones tan variadas como la Liga española, el Barcelona, Heritage Sports, la Fifa, N3xt Sports, Street Football World…

«Este reporte», escriben, «ahonda en algunas tendencias clave de la industria como la transformación digital y el uso de la tecnología y elementos de innovación en el fútbol que puedan mejorar la experiencia de los fans, principalmente para los espectadores más jóvenes».

Además, da percepciones sobre la aparición de los nuevos canales que están cambiando la forma de ver los deportes. De acuerdo a su encuesta, destacan varios datos: «los sistemas de rastreo y de arbitraje electrónico desatarán su máximo potencial», «el uso de datos y estadísticas mejorará el rendimiento de los equipos y el compromiso de los aficionados», «los eSports se convertirán en un deporte en uno de los deportes líderes en el mundo», «en el futuro los estados usarán el Internet de las Cosas para mejorar la expiencia de los fans» y «la tecnología será un factor clave para mejorar los beneficios».

Para ello, el uso de la tecnología en los deportes se incremente rápidamente, usando como punta de lanza la inteligencia artificial y la realidad aumentada, con elementos para mejorar la vida de los jugadores y los árbitros.

«Ya podemos ver una primera ola, como el VAR, y abriendo el futuro a los sensores en las ropas de los jugadores y que, gracias a la realidad aumentada, los árbitros podrán ver las jugadas desde cualquier ángulo en tiempo real y evitar situaciones que trastocan el juego, como los goles dudosos o las tarjetas rojas», escriben sobre lo que muchos llaman la gracia del fútbol.

Según los expertos del World Football Summit, esto es solo el principio. Los sensores, aplicados en ropa o los llamados wearable formarán parte del juego y darán mejores datos y perspectivas sobre los jugadores y el desempaño de los equipos.

Combinados con los sistemas de rastreo, darán datos médicos y de juego que influirán en las decisiones de los entrenadores como cambios, estrategias o prevención de lesiones. Más allá, incluso, van los que opinan que esta recolección de datos será clave para la compra y venta de jugadores, así como para que los fans, usando la realidad aumentada, puedan ver todas las estadísticas en tiempo real, durante los partidos.

La lista sigue con otros aspectos donde la tecnología afectará al fútbol. Desde la seguridad de los estadios, como el reconocimiento facial o el análisis de los vídeos a la forma en que los clubes interactúan con sus fans a través de las redes sociales, pasando por cambios en los modelos publicitarios o los sistemas de pagos.

Pero el auténtico game changer para las aficiones vendrá, a su juicio, desde las herramientas de la realidad virtual. Estas permiten que los espectadores, literalmente, se metan en el partido, pudiendo escoger el punto de vista de la reproducción y pudiendo sentir un sucedáneo de la emoción del estadio desde casa.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí